
Por Zuzurro
El fenómeno “Jale, a usted que le importa?” parece haber sido una granada activada que estalló en la cara de sus soldados. La nota iba con toda la fuerza contra un presentador casi vasectómizado y terminó saliéndoles el tiro por la culata, llevándose en banda a la periodista con su domingo siete.
La nota ha sido la precursora de varios grupos en Internet donde ha reunido gente a favor del “quelimportanismo” y otros que han querido ir más allá y expresar el odio hacia Intrusos de la Farándula.
En un grupo en particular, más de 100 mil personas se han organizado con el fin de sacar del aire el programa de chismes de Repretel. Es interesante ponerse a leer lo que opina la gente que se nota cansada y algunos han caído en la tendencia de no apoyar ni las marcas patrocinadoras del programa ¿Exagerado? Eso queda a criterio de cada quien, pero para algunos es lo necesario.
Les hablaré a título personal y me hago la pregunta inicial: ¿A los Intrusos no les importa?
No comprendo como un espacio televisivo repudiado hasta en su propia página de Facebook sigue al aire. Hay muchos programas de calidad televisiva que se han ido sin avisar, sin gente en contra, con buen rating y simplemente se desvanecieron.
En mi vida había visto en mi país a un grupo de personas pidiendo que se retire un espacio televisivo, que me imagino para la empresa está siendo un dolor de cabeza para su canal, porque eso de “Ladran Sancho, señal que cabalgamos” (que de por sí nunca lo dijo el Quijote) no es una buena excusa para un medio de comunicación.
Si bien he hecho audiovisuales que andan por ahí (algunos buenos y otros bien malos por cierto) uno no puede creer que tiene la verdad absoluta ante un público que lo contradice y que parece crecer día a día.
Cuando a uno le critican el producto su creador debe de sentar cabeza y no hacer berrinche, al final el público es el que siente si recibió algo bueno o algo malo. Cuando a uno le dicen que lo que hizo fue una mierda, es porque tal vez así fue y no hay mucho que argumentar, más el simple hecho de tratar de hacerlo mejor. Yo me pregunto… ¿El programa lo ha hecho mejor? Lo pongo en duda.
Hay muchos errores que rondan en el aire, como amenazar a toda una comunidad con posibles demandas por abrir un grupo en Facebook, crear toda una campaña de no maltrato hacia la mujer (de la cual se querían valer para limpiar el embarradijo que hicieron), llevar a una defensora de los habitantes que al otro día ponía las cosas claras, autobombo por doquier diciendo que ellos sí investigan, llevar a sus fans a defenderlos a capa y espada regalándoles flores cual show dramático y tratar a toda costa de desviar la atención con temas de despidos y certámenes de belleza de otros canales. ¿Cómo sé eso? Claro, porque lo vi. He de admitir que el programa me da mucho material para lo que escribo, pero sé que es una muerte neurológica segura. Me declaro culpable y pido perdón por mis pecados… mmm rating… creo que empiezo a entender la maldita fórmula nociva.
No tengo nada contra las y los presentadores, no soy actor profesional y me he lanzado al agua, no soy cocinero y me hago unas salchichitas en salsa excelentes y ellos tal vez (algunos) no sean periodistas y han tratado de sacar la tarea, bien o mal para eso les pagan, y son unos peones más. El problema está en el fondo, en quienes están detrás de esto. Me vuelvo a preguntar… ¿De verdad sus creadores creen que esto es buena televisión?, porque que sea de farándula no significa que deba ser solo chismes para arriba y chismes para abajo, y ejemplo de ello es que ningún otro programa o sección de farádulera a nivel nacional tiene tantos detractores, es más, Intrusos de la Farándula es único en su estilo y eso no se debe interpretar como un piropo.
Uno se puede justificar con el rating y decir “es la gallina de los huevos de oro” y tal vez lo sea, no lo discuto, pero ¿De verdad vale la pena generar todo un club de antifans por esos cincos? ¿De verdad manchar el nombre de una empresa con tanta anticampaña es un asunto irrelevante? Eso es lo que no comprendo. Entiendo que la televisión es un negocio, pero más allá de eso es un espacio de comunicación que debe ser asertivo y responsable. Más de 100 mil personas no pueden estar equivocadas, esto no es una discusión de derechos humanos, esto es una discusión de producto y si el producto está chueco y se está vendiendo, es momento para sentarse y analizar en que mejorar y no sentirse la víctima de un proceso generado de adentro hacia fuera.
Yo sueño con mi programa de televisión, sueño que sea de entretenimiento, sueño que sea para adultos, y sueño que sea divertido, seguramente nunca lo tendré o cuando lo tenga meteré muchas veces la pata, pero si algo uno debe de tener presente es que ir contra la corriente solo se hace en causas que merecen la pena y aquí no veo ninguna.
Suerte a la gente de Intrusos, es un hueso duro el que se están comiendo y ya se han quebrado algunos dientes, suerte a los antifans del programa y ojalá sepan manejar la fuerza de la gente de la mejor manera con respeto y con esa idea que los ha movido. Yo por mi parte seguiré haciéndome preguntas, leeré comentarios, veré como la negligencia y el mal gusto pone al borde la credibilidad de una empresa… y sí, trataré de aprender por cabeza ajena aunque digan que eso no se puede.
Muchas Gracias.
























